"Coser era mucho más que unir piezas. Con ilusión, telas e hilos íbamos construyendo algo que de verdad nos importaba. Coser era compartir, crear, soñar. Sí, coser se parecía cada vez más a vivir".
El libro emergió, casi con voluntad propia, de una entre tantas pilas desparejas, caóticas, inestables, de esas que suelen ir ganando, silenciosas, cada centímetro, cada rincón en casa del lector ...